jueves, abril 20, 2006

Un error que me cuesta caro (por macanudo)


He cometido muchos errores en mi vida (como todos), pero el último me costó caro. Fui a visitar mi compadre Mencho (se llama mercedes, pero no le gusta) al hogar donde vive hace más de un año, luego que su querida hija se fuera a deshacer de él. Yo le llevé una botella de tinto entre los tarros y chocolates, así que en un dos por tres astabamos encerrados en su cuarto tomandonos el pipeño... alguien llamó a la puerta y era una enfermera, linda como ella sola, era una mezcla entre Teresa Wilms y Katharine Hepburn, guardamos la botella más que rápido y ella con una sonrisa angelical nos pregunta: ¿los vacuno ahora o más tarde?... mi compadre dijo al tiro no más y yo quedé helado. Seguro que la enfermera pensó que era un pasajero de ese hotel en decadencia, y no pude decir nada. Reaccioné con el pinchazo.

Hoy estoy con una fiebre de lo peor, en cama, me levanté un rato de puro porfiado que soy... llevo días muy mal y nadie me viene aver... esos son mis amigos... dicen que es una reacción normal cuando uno se vacuna (súmenle los años también), pero tengo miedo de que me pase algo. Todo esto me pasa por lacho y creerme macanudo... desde ahora nunca más (espero).

El veteclo con una pata en el cajón

2 Comments:

At 11:39 a. m., Blogger Roxi said...

Veteclo! saque no más la pata del cajón. Me tinca que le queda para rato...
Además o si no quién nos entregará la sabiduría de los años a través de entradas en el block?
Ya, ánimo y a recuperarse!

 
At 10:25 a. m., Blogger Malena-Tango said...

Pobre viejito! Pero no exagere... una pata en el cajón. Vamos hombre!
Un abrazo milonguero, Malena.

 

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